domingo, 29 de mayo de 2011

¿qué es un minuto leyendo?

Centras tu atención en un punto. Al mismo tiempo tu cerebro establece conexiones con todo lo relacionado con el texto en sí, y el autor/a del mismo. Inconscientemente ya sabes en un 90% si te va a gustar o no lo que lees. Siempre dispuestos a juzgar (o prejuzgar en este caso). Una actitud que no te permite disfrutar de tu minuto. Y ya han pasado varios segundos. Dependiendo de cada cual, incluso casi el 50 % de un tiempo destinado a disfrutar, se ha ido perdiendo en ti mismo/a. ¿Cómo podemos entonces impregnarnos de lo ajeno? Un minuto, bajo mi humilde opinión, es lo más valioso que tenemos a nuestro alrededor.

Te quedan 40 segundos. Tu cerebro sigue integrando la información. Un millón de chispazos (literalemnte) viajan a la velocidad de la luz por los axones de las neuronas, implosionando en sinapsis (las conexiones entre éstas mismas neuronas), que hacen que todo lo recibido del exterior tenga un sentido.

No avancemos por aquí que se termina el tiempo.

Deberías estar entusiasmado/a. Quedan segundos. El corazón ha latido 60 veces como mínimo. Has respirado unas 10, y has movido más de 100 músculos para desaprovechar 30 segundos.

Céntrate.

Siente el aire en tus pulmones. Piensa en la arquitectura que te rodea. La luz que envuelve los objetos que tienes a tu alrededor. Los recovecos de sombras que se forman en sus aristas. La textura del teclado y de la silla, sus sonidos y chasquidos. Todo es maravillosamente complejo si lo analizamos en concreto, y pasa a transformarse en un coro que entendemos a la perfección si vemos el conjunto. Deberíais pensar porqué veo ésto de color negro, o el tacto de aquello se que es rudo. Disfrutar de cómo los fotones son absorvidos por madejas de átomos, rebotando de los mismos e impactando en vuestras retinas. Por poner un ejemplo fácil y rápido.

Sigamos.

Abre una ventana o acércate a una. Lo que te golpea es el espacio. La más absoluta e inquietante inmensidad, que en lugar de aprisionarte y hacerte sentir pequeño, te protege de las explosiones y tormentas físicas que pueblan su espesura. En esa ventana abierta, frente a ti, hay miles de personas con sus sinapsis explotando en estos momentos. Su arquitectura envolviéndoles, y su espacio propio protegiéndoles.

Un minuto que quiere transformarse en eternidad es aquel en el que lo que abrazas te supera. Pienso que si intentamos ser conscientes de lo que nos rodea, será más fácil de entender... y de abrazar.

Y que a cada cual le supere a su nivel. Pero que te supere.

No más metáforas escritas. La metáfora la tienes rodeándote y sólo has de disfrutarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario